V. (30 años) online: conocí a Marta cuando estaba yo en la universidad, en un momento de ansiedad, depresión y un poco pérdida (o búsqueda) de identidad; en fin, un momento bien jodido. Ya había tenido una psicóloga a los 16 años en mi ciudad de origen, que también me salvó de una buena, pero no era lo mismo. Marta utiliza un sistema muy bueno para que el paciente pueda y sepa trabajar y construirse por su cuenta, una red de seguridad para que el paciente sea lo más independiente posible en su salud mental. No sólo tiene un detector de distorsiones digno de un botánico; es que también se ajusta a su paciente, muestra el máximo respeto por su forma de ser, sus objetivos y capacidades, y nunca le faltan recursos. Llevo desde entonces dándole un telefonazo de vez en cuando, para poner las cosas en su sitio cuando no las veo del todo claras; como cuando voy al osteópata cuando ya hay un dolorcillo que me está empezando a molestar. Pero el trabajo que hicimos a mis 21 años me cambió en estructura, en mi forma de entenderme; y ha logrado guiarme para que las bases de mi salud mental estén desde entonces (y esperemos, ya no les dé por moverse de allí) bien asentadas. Vaya, que sí, que a mi forma de ver me ha salvado (mi calidad de) vida, así que le debo un respeto y un agradecimiento eterno. Bueno, una profesional de las que trabajan con amor y pasión.
Violeta